Ostras al vapor al vino blanco

¡Ostras! Veneradas y denostadas. Hay quien las ama, hay quien las odia. A mí me encantan aunque las prefiero cocinadas que crudas. Hace unos días compré unas pocas y las cociné al vapor con una salsa de ajo, vino blanco, limón y un toque picante.

Ingredientes

  • Ostras
  • 3 dientes de ajo
  • 40 gramos de mantequilla
  • 50 cl de vino blanco
  • Cayena
  • Limón

Yo utilicé 6 ostras grandes. El vino era Txakolí, simplemente porque era el que tenía en casa. Puedes utilizar el vino que más te guste.

Paso a paso

  1. Limpia las ostras: Cepilla las ostras debajo del grifo, eso es suficiente. Es importante que lo hagas justo antes de cocinarlas para evitar que absorban impurezas o cloro.
  1. Ponlas a cocinar: Prepara una olla con una tapa que cierre bien. Añade un dedo de agua y ponla a fuego medio fuerte hasta que comience a hervir. Pon las ostras dentro de la olla, sobre un plato o un colador para que no estén en contacto directo con la fuente de calor y ciérrala.
  1. Sácalas cuando estén listas: A los 5 minutos, puedes empezar a sacar las que estén abiertas. Ten cuidado, las ostras no se abren completamente como los mejillones. Solo abren una pequeña ranura, de 1 milímetro o menos. Poco a poco, saca las que estén abiertas. Desecha las que no se lleguen a abrir.
  2. Abre las ostras y prepáralas para servir: Con un cuchillo, usa la ranura que han abierto para hacer palanca. Separa las dos partes de la concha hasta que cruja. Quédate con la carne de la ostra sobre una de las conchas. ¡Ya están listas para comer!

La salsa es opcional. Las ostras ya están listas para comer. Sirve en un plato con unos gajos de limón y a disfrutar. Sin embargo, si quieres preparar algo especial, te recomiendo esta salsa:

  1. Pon una sartén a fuego medio y añade la mantequilla.
  2. Pica los 3 dientes de ajo muy fino. Cuando la mantequilla empiece a burbujear, añade los ajos.
  3. Cuando los ajos se empiecen a dorar, añade unos 50cl de vino, unos 50cl de agua, el zumo de medio limón y una pizca de sal. Añade media cayena molida si te gusta un poquito picante.
  4. Deja la salsa reducir unos minutos y pruébala. Añade sal si lo crees necesario. Si tiene un sabor demasiado ácido, añade una pizca de azúcar.
  5. Cuando la salsa adquiera una textura cremosa, está lista.

Presentación

Sirve en un plato grande junto a la salsa. Añade gajos de limón para añadir un poco de frescura al plato y para dar opciones a los comensales si prefieren solo limón.

Añade una cucharadita de salsa sobre una ostra y ¡a disfrutar!

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